Taehyung extendió la mano y agarró la de Yoongi cuando el vehículo de grandes dimensiones en el que se encontraban, se detuvo.
―¿Estás
listo para esto?
―Probablemente
no, pero vamos a darle una oportunidad a esto de todos modos ―rió Yoongi―, si
no sirve para nada más, al menos será entretenido.
―Podríamos
volver a tu manada y vivir allí. ―A pesar de que Taehyung dijo las palabras,
sabía que no eran ciertas. Él era el Príncipe regente de su aquelarre. Su lugar
estaba aquí, incluso aunque no lo quisiera.